En esta entrada voy a explicar qué es y en qué consiste un estudio socioeconómico laboral desde mi experiencia profesional en México.

En primer lugar, una definición:

El Estudio Socioeconómico es un documento que nos permite conocer el entorno económico, laboral y social de una persona en particular. Se trata de una investigación con la intención de conocer aspectos propios de una persona investigada, tales como su situación económica actual, su forma de vida, su entorno familiar y social y nos sirve para poder conocer el ambiente en el cual está inmerso el candidato.

El procedimiento en México es el siguiente:

1.- PROCESO SELECTIVO:

La empresa ha seleccionado un candidato como el elegido para un puesto de trabajo en específico. Antes de la contratación, solicita su estudio socioeconómico laboral a una empresa que se dedica a ello, suelen ser outsourcing o consultoras de Recursos Humanos.

2.- EMPRESA APLICADORA DE ESTUDIOS:

Un encuestador de estudios socioeconómicos laborales recibe los datos de la persona a la que tiene que aplicar el estudio y contacta por teléfono para agendar una cita en su domicilio. Suelen ser estudiantes o personas que complementan su empleo actual con este extra de trabajo.

3.- APLICACIÓN DEL ESTUDIO:

El encuestador llega al domicilio, se identifica con su gafete y le proporciona un documento de protección de datos al candidato para su lectura previa y aceptación. Tras este trámite, comienza el interrogatorio.

Se suele preguntar por los datos personales, qué hace la persona en su tiempo libre, a qué se dedican los otros miembros de la familia, qué salario tienen, etc. Se pregunta también por las empresas donde ha trabajado, el salario percibido, los motivos de salida y los estudios alcanzados. Por último, te piden mostrar tus títulos, tu documentación en regla, etc.

La visita termina con la toma de unas fotos dentro y fuera de casa. Tengo entendido que algunos estudios incluyen más fotos de toda la casa.

4.- RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN:

También se investigan las referencias laborales y personales llamando a las empresas donde ha laborado el candidato/a y preguntando sobre su rendimiento, si tuvo problemas con sus superiores o compañeros, si lo recomiendan, etc. y se cotejan las cotizaciones en el IMSS para ver los períodos si coinciden, así como los antecedentes no penales, etc.

Esta información se recoge en un informe “confidencial” que se proporciona a la empresa que lo solicita. Es entonces cuando deciden si contratan o no al candidato/a al puesto.

5.- CONCLUSIONES:

Para los empresarios y las empresas estos estudios socioeconómicos son excelentes, porque se aseguran de que contratan a una persona de la cual saben casi todo sobre su vida personal y laboral. Pero por otro lado, desde el punto de vista de los trabajadores y su privacidad hay que preguntarse:

¿Hasta qué punto es justo y ético investigar tanto sobre una persona para poder formar parte de una organización?

¿Dónde queda su dignidad, libertad y privacidad con este estudio socioeconómico?

¿Es relevante para un proceso selectivo saber sobre los candidatos: cómo viven, cuál es su nivel adquisitivo, qué pertenencias tienen, etc?

¿Podemos confiar en que una persona que no conocemos de nada invada nuestro espacio personal para someternos a un interrogatorio y guarde secreto profesional, no utilice la información que extraiga o las fotos que tiene que realizar para actos delictivos o para cualquier otro fin que nos pueda perjudicar?

Yo personalmente no estoy del todo a favor de que se viole de esta manera la privacidad de las personas que se vayan a contratar. Me parece excesivo que la empresa que te va a contratar y también la persona que te está haciendo el estudio (un desconocido) sepa lo que cobra tu pareja, lo que haces en tu tiempo libre, las pertenencias que tienes, en qué gastas tu dinero, tomen fotos de tu hogar, etc.

EXCEPCIÓN: Para trabajos en los que se requiere de un nivel de confianza y responsabilidad elevados, así como una evaluación psicológica indispensable para descartar poner en riesgo a las personas sí estoy a favor de que se investigue un poco más, pero con profesionales expertos en la materia. Son los casos de los pilotos de avión, taxistas (leer caso de taxista criminal en Puebla), médicos, policías y agentes de seguridad que porten armas y en general profesiones en las que una persona con un trastorno o situación familiar o socio-económica grave pueda llegar a perjudicar gravemente a otras personas derivado de ello.

Pero aún así, para los puestos de trabajo donde no existe tan claramente el riesgo comentado en el párrafo anterior no tiene tanto peso en un proceso selectivo aplicar el estudio socio-económico laboral como lo puede ser la entrevista personal, las pruebas o exámenes de conocimientos y por competencias o las referencias laborales que se pueden aplicar al candidato. A fin de cuentas, lo importante es que la persona que va a formar parte de una organización sepa hacer bien su trabajo y encaje en en el perfil que se esté buscando.

Si se requiere una persona con unas competencias específicas, como puede ser el liderazgo, el trabajo en equipo, un carácter extrovertido, habilidades comunicativas, etc. eso lo podemos evaluar en una entrevista en profundidad con el candidato, y a través de preguntas situacionales donde pueda narrar como actuó en un determinado contexto. También sirven de apoyo las pruebas psicométricas en este caso, aunque tampoco son 100% fiables en sus resultados.

¿Qué opinan sobre el Estudio socio-económico laboral?

Cualquier opinión es bienvenida en este blog, sea negativa o positiva. De todo se aprende y siempre es bueno leer diferentes puntos de vista.

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